lunes, 12 de octubre de 2015

TODO COMENZO EN ESTE VIEJO ALMACEN LA HISTORIA DE TREK



En 1976, dos socios, Dick Burke y Bevil Hogg, decidieron fabricar los mejores cuadros del mundo. Se trataba, sin duda, de una misión muy atrevida, pero basada en unos principios claros y sólidos: el producto sería de la mejor calidad artesanal y se fabricaría en Estados Unidos, lo que permitiría trasladar el placer y la aventura del ciclismo a un público mucho más amplio.

Unidos por una visión compartida por ambos, Burke y Hogg sabían que el primer paso consistía en encontrar una sede central de operaciones. En una pequeña metrópoli, rica en mano de obra cualificada, llamada Waterloo, en la zona rural del centro-sur de Wisconsin, descubrieron una granja vacía de color rojo. La pintura estaba ligeramente descolorida, pero la estructura era sólida y su potencial era ilimitado. Parecía un taller, no una empresa. Tenía personalidad.

Existen miles de granjas en las regiones del centro de Estados Unidos y, a pesar de que no hay dos iguales, todas tienen una cosa en común: las granjas son lugares donde nacen, se alimentan y crecen cosas. El establo es un lugar donde nacen cosas y, por ello, es ideal para crear algo. Burke y Hogg colgaron un cartel en la puerta y decidieron hacer su sueño realidad.
En esta humilde estructura se fomentó una cultura de la artesanía, poniendo especial énfasis en la fabricación de productos de la mayor calidad. En su primer año, había cinco empleados en Trek. Cada uno de los 900 cuadros fue fabricado y pintado a mano por artesanos que se pasaban todo el día en ese establo rojo en Waterloo.

Mientras la compañía crecía, también lo hacía la necesidad de disponer de más espacio. En la actualidad, la sede central de Trek está a una milla de allí, en unas instalaciones mucho más grandes. A pesar del crecimiento que hemos experimentado, todas las bicicletas que fabricamos son un testimonio de nuestra visión fundadora. E incluso hoy en día, la granja juega un papel primordial en la compañía. Allí donde soldábamos nuestros primeros cuadros, ahora diseñamos los moldes (el origen) de nuestros cuadros de carbono.
A pesar de que la tecnología ha cambiado, nosotros seguimos fieles a nuestras raíces. Fabricamos con orgullo y rodeados de amigos. En Waterloo, la granja roja sigue en pie, impasible ante el cambio de los tiempos, un fiel recordatorio de esos principios.

Fuente TREK HISTORIES
 http://www.trekbikes.com/es/es/stories/2014/11/welcome_to_the_workshop/

En Trek, creemos que si cada vez más gente monta en bici con más frecuencia, crearemos un mundo más sano y más feliz. Es nuestro objetivo, nuestra pasión, nuestra misión.